Hace poco mostré imágenes de la Ermita del Lago Enol, y nos íbamos de allí porque empezaba a nevar con fuerza. En el camino de vuelta el cielo nos sorprendió con nubes y claros en el Mirador de la Reina.

En fotografía de paisaje la naturaleza siempre pone sus condiciones y hay que adaptarse a ello. Es parte de la gracia de este tipo de fotografía, no solo llegar a casa con una determinada fotografía sino lo que se ha vivido para poder llegar a la misma.

Durante el taller de fotografía en los Picos de Europa con Rafa Irusta no pudimos conseguir los encuadres que se pretendían en la Ermita del Lago Enol debido a la niebla. Sin embargo, a veces la naturaleza te quita algo pero te da otras cosas. En este caso mientras bajábamos nos encontramos con un cielo espectacular desde el Mirador de la Reina.

Nos paramos a ver las nubes y claros que se veían desde el Mirador de la Reina y tratamos de captar el gran contraste que mostraba el cielo en aquel momento. He tenido que descartar algunas imágenes porque estaban llenas de gotas de lluvia, pero he tratado de mostrar de la manera más fiel lo que pudimos ver en aquellos instantes.

Esos cielos no duraron demasiado y en poco tiempo la lluvia venía hacia nosotros, en la última imagen que os muestro se ven claramente las cortinas de lluvia que empezaban a cubrir las montañas, las mismas que habíamos visto con claridad instantes previos. Es llamativo observar lo poco que tarda el cielo en cambiar totalmente desde las nubes y claros a traer de nuevo la lluvia en pocos minutos.

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