Noche

Vuelvepiedras al caer la noche

Vuelvepiedras al caer la noche

Queda claro que estos Vuelvepiedras no habían tenido suficiente con su comida a lo largo de todo el día y han decido aprovechar la caída de la noche para robar los restos a los Pingüinos de la Península de la Magdalena.

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Castañas asadas: Alimento para el paseo de invierno

Castañas asadas: Alimento para el paseo de invierno

Después de una semana de tregua en Santander os iré mostrando algunas de las fotografías que han salido de este agradable viaje.

Las noches en invierno se adelantan y cubren la ciudad a media tarde, dando la oportunidad de ver la actividad de la ciudad bañada por el amarillo de la iluminación y oler las castañas asadas, comida tradicional en un paseo de invierno. Esta vez las castañas serán servidas en la Plaza Porticada con el horno dentro de una locomotora de tren de Ontaneda; sin duda una elegante forma de vender castañas y a la vez adorno bonito y tradicional en la noche de Santander.

Palmeral del Puerto de Málaga

Palmeral del Puerto de Málaga

Recientemente he salido un Fin de Semana a cambiar de aires y a ver a mi familia de Málaga, y como es usual la cámara hizo el viaje conmigo; llevaba tiempo sin ir y fui testigo del gran cambio que se esta llevando a cabo en Puerto de Málaga.

Uno de los días que he estado allí estuve dando un paseo con mi primo por lo que antes era un paseo Marítimo sin casi tránsito; que ahora se ha convertido en un fantástico parque y que no solo proporciona espacios de paseo sino que ahorra bastante camino a la hora de llegar al centro.

La verdad es que el cambio cuando este terminada la obra va a ser sustancial, sin duda la mejora es indiscutible; aconsejo ir a dar un paseo por Palmeral del Puerto, e incluso me atrevería a decir que no puede faltar el paseo nocturno por la bonita iluminación que alumbra el palmeral y el paseo, que como veis en la fotografía muestra un recorrido en S.

Como no iba a ser de otra forma, no me voy despedir sin dedicarle esta fotografía a mi prima Ángela, para que luego no me diga que no tengo fotos de su ciudad 😉

El cielo de Segovia

El fin de semana pasado estuve en Las Navillas, un pequeño pueblo de Segovia, hacía tiempo que no pasaba por allí.

Ya era por la noche y pensé en hacer algo que llevaba tiempo intentando hacer, fotografiar las estrellas. Cogí el equipo y salí a la terraza, hice exposiciones desde unos diez minutos hasta la media hora mas o menos.

De las tomas que hice la que más me ha convencido ha sido esta, aunque con algo de ruido provocado por una exposición tan larga. El color amarillento que tiene viene provocado por la pequeña luz que viene de Segovia, que, aunque esta lejos, con la exposición tan larga se ha visto aumentada.

Durante la exposición estuve cada cierto tiempo iluminando con una linterna el contorno del árbol para así obtener un mayor contraste entre el cielo y el árbol.

Me ha gustado esta nueva experiencia, y para ser la primera vez me contento con los resultados, aunque lo del ruido es un problema.

Una tarde cámara en mano

Pues como dice el título me he animado ha hacer algo diferente. Voy a contar un relato de alguna de las famosas tardes de paseo de este verano.

Preparamos la comida, comemos, fregamos los platos y un breve descanso en el que me aseguraré de tener batería en la cámara, depende del lugar echaré un vistazo a las webcams (en Santander hay muchas webcams distribuidas por la ciudad) para ver si tendré problemas para llegar al lugar de paseo o no.

Llegan las 17-18h, hora de salir de paseo. Mochila al hombro y trípode si tenemos planeado estar hasta la puesta. Esperamos al autobús que nos llevará a Mataleñas.

Atentos cuando el autobús pase por el paseo marítimo, puede que deseemos cambiar de planes a última hora; en el paseo marítimo puede haber regatas, carreras de traineras o cualquier otro evento que nos pueda resultar de interés.

Llegamos a Mataleñas, un breve tramo de escaleras y estamos a las orillas del mar con una panorámica ante nuestros ojos desde la Isla de Mouro hasta la segunda playa del Sardinero.

Nuestro primer encuentro será con la playa de los Molinucos, una pequeña explanada de arena que se mete dentro de Cabo Menor y muy frecuentada por buceadores. Esta playa no cuenta con vigilancia, es vigilada desde la segunda playa del Sardinero.

Proseguimos con el paseo hasta llegar a la punta de Cabo Menor. Veremos a la derecha casi todo Santander y a nuestra izquierda veremos el faro de Cabo Mayor y la playa de Mataleñas. Una vista envidiable.

Podremos hacer fotos de un curioso árbol agarrado firmemente a la roca. Una panorámica de las playas más significativas de Santander, o incluso una curiosa foto del campo de golf con la ciudad de Santander al fondo. Todo depende de nuestra imaginación.

Ahora proseguiremos por el camino que bordea la costa hasta llegar a la playa de Mataleñas; un lugar bien resguardado por Cabo Mayor y Cabo Menor, la mejor elección diría yo si no fuese porque está un poco más lejos que el resto de las playas. No juegues mucho a las palas y te canses que después tendrás que subir las escaleras.

Seguimos andando y nos encontramos con un aparcamiento y una gran extensión siempre verde. Ahora es buen momento para parar unos minutos a hacer una buena foto de la vista que tenemos ante nuestros ojos y de paso descansar. Te queda por subir toda la cuesta que ves hacia arriba. No te asustes, merecerá la pena.

Una tarde de viento en Cabo Menor

¡Pues adelante! ¡Arriba! Nos encontramos en lo que fácilmente podría ser uno de los puntos más altos de la ciudad. A nuestra izquierda el Faro de Cabo mayor en todo su esplendor, a la derecha Cabo Menor y la ciudad casi al completo.

Ya va siendo la hora de la puesta. Buen momento para desplegar el trípode y prepararnos para una buena puesta de sol con el Faro a contraluz. No voy a decir que sea una puesta como las de Liencres pero si que es una buena puesta.

Disfruta de la puesta desde la punta, o también puedes seguir andando y subirte a uno de esos puentes de piedra que ves o incluso seguir ya hasta el faro, ya no te queda nada de camino.

Ahora tenemos la opción de bajar por la carretera de faro o podemos bajar por donde hemos seguido y seguir disfrutando de un atardecer bien bonito. Hemos cargado con el trípode todo el camino pero ahora nos veremos recompensados.

Ahora bajamos la cuesta con cuidado de no caernos y seguimos adelante. Podemos intentar alguna foto con un tiempo de exposición largo del mar rompiendo contra los acantilados. Es complicado encontrar un buen encuadre, yo nunca he conseguido ninguno que me guste. Eso sí, cuidado donde pisamos que no todos las plantas que vemos tienen tierra debajo y nos podemos llevar un susto. No juegues con andar por el borde, no merece la pena.

Ahora llegamos a la playa de Mataleñas, un buen sitio para pararse, posar nuestro trípode, elegir los ajustes que deseemos y hacer una buena foto; ahora es el mejor momento con las luces del atardecer. Si llevas linterna en la Mochila es buen momento para trasladarla a los bolsillos, a partir de este momento empezará a oscurecer con mucha mayor rapidez de lo que lo ha estado haciendo durante la tarde.

Sigue por el camino hasta el mirador de Cabo Menor y de nuevo una parada recomendada, el faro al atardecer es algo digno de ser fotografiado. Seguimos y si andamos rápido podremos también tener una foto del atardecer en la playa de los Molinucos.

Si hay una buena luna aprovechad y acordaros del famoso árbol solitario.

Cuando bajes tendrás la playa del Sardinero de noche lista para una fantástica fotografía y también fantástica vista de Cabo Menor desde el Hotel Chiqui.

La foto de la playa dependerá de la empresa de limpieza de playas, si ya se ha hecho de noche ya habrán bajado los tractores a limpiar la playa y sus focos estropearán la toma.

Podemos coger el autobús de vuelta a casa en la para de Doctor Fleming.

Lo mejor de esta historia ha sido escribirla, mi mesa y mi ordenador se han trasladado a Santander mientras escribía esta historia. ¿Os ha gustado? ¿Añadiríais algo mas a esta fantástica tarde de paseo?

Recordemos los buenos tiempos

Os he abandonado un poco estas semanas porque tengo más lío en casa, he tenido mudanza y tengo que ordenar muchas cajas; nada mejor para salir de la rutina que darse un paseo por las fotos del verano.

Esta vez me he quedado con esta fotografía de los fuegos artificiales en la segunda playa del sardinero. Desde luego este año se superaron con los fuegos en Santander, todos los que ví fueron bien bonitos y el tiempo acompañó en todas las ocasiones. Lo que más me gustó fueron los fuegos desde el agua, nunca los había visto y eso que llevo veraneando en Santander toda la vida.

A ver si proximamente os puedo sorprender con una bonita escena otoñal, no he podido salir ultimamente a hacer fotos por el campo.

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© Juan Díez-Yanguas Barber 2009 – 2020

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